"Con los pies fríos no se piensa bien". Quien no conozca esa frase de esa dichosa canción que nos pasamos muchos todo un verano cantando, es que ya está algo mayorcete.
Hoy, un helador diez de enero; de esos que necesitas más capas que una alcachofa para entrar en calor porque hace más frío que en el cumpleaños de Pingu, me meto en la cama para combatir el frío.
Dos de la mañana y no hay forma humana de que me duerma. Estoy helada, pero resulta que yo lo que tengo son los pies caliente, vaya que me arden. E intentando pensar, me viene a mi esa frasecita a la cabeza: Con los pies no se piensa bien... pero ¿y con los pies calientes? Yo sinceramente no sé si es que soy rara, y esto solo me pasa a mí. La verdad nunca lo comenté con nadie, pues no es un tema muy apropiado.
-¿Oye qué tal andan tus pies? ¿Le entran calores? , es que los míos están como menopaúsicos y vaya, que no me dejan ni dormir.
-Pues no sé que tal tus pies, pero vamos, tú lo que eres es medio gilipollas.
En algo así me da que acabaría la conversación... La cosa es que a mi esto empezó a pasarme hace ya varios veranos, muchos, pero ningún invierno.
Como comprenderéis, si no lo habéis sufrido no, claro está, con los pies calientes tampoco se piensa bien. Y aquí ando, dos de la mañana, teniendo que madrugar e intentando pensar, o no pensar. Ya ni lo sé. Pero no me dejan, no me dejas.
Me dices que tienes frío. Me sueltas que ojalá estuviera allí. Y yo lo que necesito es que dejes mis pies tranquilos, para que pueda volver a controlar mi cabeza. Si es que alguna vez lo consigo.
Porque llegas, y enero ya no es lo que era.
Porque llegas, y enero ya no es lo que era.
Casi ni me has tocado, pero mi enero, ya no es tan frío.
Ya no duermo en Siberia.
Ya no duermo en Siberia.
Y ahora que veo que esto va de canciones, me viene otra a la cabeza..."Qué si el invierno viene frío, quiero estar junto a tí". Quien sabe, quizás más que nuestros pies puedan complementarse y nunca más necesites calcetines.
ÁngelaNG

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