miércoles, 10 de febrero de 2016

Hace unos días compré mi vuelo a esa ciudad con nombre de monstruo; desde entonces las noches se han convertidos en veladas de insomnio conmigo misma.
En esas noches me como la cabeza intentando ser Rappel para saber qué me deparará el futuro. ¿Cómo será todo? ¿Qué dejo aquí? ¿Y cuando vuelva?...
Pero esta noche no, esta noche estoy segura de que no será así.
Al abrir mi baúl he encontrado una antigua foto que ha tirado las incertidumbres a la basura para traer los millones de recuerdos que meteré en mi maleta. Casi no habrá espacio para otra cosa.
Tampoco habrá otro septiembre más. Otro septiembre de sus abrazos, pero da igual. Ahora tendrán aún más sentido cualquier mes del año.  Esta noche dejaré los horóscopos inventados de las revistas, las bolas mágicas que no son más que cristal y los posos del té en la tazas.  Pues no necesito nada de eso para saber que vayan donde vayan, ellas estarán.  No les queda otra.


Gracias por haberme dejado crecer un muchito más a vuestro lado. 

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