Hace unos días compré mi vuelo a esa ciudad con nombre
de monstruo; desde entonces las noches se han convertidos en veladas de
insomnio conmigo misma.
En esas noches me como la cabeza intentando ser Rappel para
saber qué me deparará el futuro. ¿Cómo será todo? ¿Qué dejo aquí? ¿Y cuando
vuelva?...
Pero esta noche no, esta noche estoy segura de que no será
así.
Al abrir mi baúl he encontrado una antigua foto que ha tirado las incertidumbres a la
basura para traer los millones de recuerdos que meteré en mi maleta. Casi no
habrá espacio para otra cosa.
Tampoco habrá otro septiembre más. Otro septiembre de sus
abrazos, pero da igual. Ahora tendrán aún más sentido cualquier mes del año. Esta noche dejaré los horóscopos inventados de
las revistas, las bolas mágicas que no son más que cristal y los posos del té
en la tazas. Pues no necesito nada de
eso para saber que vayan donde vayan, ellas estarán. No les queda otra.
Gracias por haberme dejado crecer un muchito más a vuestro
lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario