miércoles, 9 de marzo de 2016

Mi pequeña, mi lugar en el mundo, tú.

Una reacción química, un estallido. Como aquello que se descubre por sorpresa.
Un todo o nada. 
Aún sigo sin saber si yo la elegí a ella, o ella me eligió a mí. Aún no sé si ella estaba aquí, esperándome; consciente del hecho de que no tardaría en dejarlo todo, coger mis maletas y venir.
Tenía un nombre singular, único, de esos que al escucharlos resuenan en tu cabeza  y ya no olvidas. Tiene tanta calle,  tanta vida, tanta gente dentro de sí, que no enamorarse era complicado.
Aún no le encontré ni una estrella, pero con ella las alcanzo todas.  Aún sigo caminando de su mano por su barrio de las letras, mientras ella me deja sin ninguna. Muda.
Porque yo te dejo, porque hoy me voy.
Porque tú seguirás igual, pero verte con los mismos ojos será imposible.
Porque tres años y medio no han sido suficiente para recorrer todos tus recovecos.
No te pongas celosa, volveré. Lo sabes mejor que yo. Pues eres mi lugar en el mundo.
“Pequeña”, gracias por lo que me has quitado y sobre todo por lo que me has dado.
 Es mucho más.

Hasta muy pronto, Madrid.

Ang.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Hace unos días compré mi vuelo a esa ciudad con nombre de monstruo; desde entonces las noches se han convertidos en veladas de insomnio conmigo misma.
En esas noches me como la cabeza intentando ser Rappel para saber qué me deparará el futuro. ¿Cómo será todo? ¿Qué dejo aquí? ¿Y cuando vuelva?...
Pero esta noche no, esta noche estoy segura de que no será así.
Al abrir mi baúl he encontrado una antigua foto que ha tirado las incertidumbres a la basura para traer los millones de recuerdos que meteré en mi maleta. Casi no habrá espacio para otra cosa.
Tampoco habrá otro septiembre más. Otro septiembre de sus abrazos, pero da igual. Ahora tendrán aún más sentido cualquier mes del año.  Esta noche dejaré los horóscopos inventados de las revistas, las bolas mágicas que no son más que cristal y los posos del té en la tazas.  Pues no necesito nada de eso para saber que vayan donde vayan, ellas estarán.  No les queda otra.


Gracias por haberme dejado crecer un muchito más a vuestro lado.