Me pongo a pensar, porque no puedo hacer otra cosa. No puedo parar de pensarte, de pensarnos.
Yo, que sin merecerlo me llevé más de seis años de tus maravillosas, y más aún preciosas sonrisas, aquí estoy. Ahora solo veo como esas sonrisas se las dedicas a otros, y es lo que me queda.
Han sido días duros, días en los que sé que sonréir nos has costado.Más aún a tí, que has tenido que hacer tanto de tripas corazón para que no se te notara. Pero aún no has dejado que esto te impida hacerlo y sigas dándole la vuelta al día de cualquiera, incluso de aquellos que no nos lo merecemos.
Pero yo, que tanto tiempo lo fui todo, que lo fui hasta que quise no puedo hacer nada más que resignarme, que aguantar las ganas de que me sonrías, las ganas de que me abraces, y de hacer como si nada de esto hubiera pasado.
No me preguntes qué me pasó, y que es lo que quiero. Aún sigo sin saberlo. Lo que sí sé es que fui feliz, muy feliz y todo fue gracias a tí. Jamás te lo preguntes, pero ódiame. Ódiame aunque esto me rompa en pedazos. No merezco nada más.
Gracias por las caricias infinitas y los millones de momentos que no puedo ni quiero olvidar.
Gracias por ser lo más bonito que me ha pasado, por ser mucho más de la mitad de lo que soy y por hacerme ver, que yo puedo llegar mucho más lejos de lo que pensaba, siempre de tu mano.
Ahora, que ya no ando de ella, solo sé que no puedo hacer nada más que darte las gracias y yo, yo solo quiero que sepas que eres tú, siempre tú quien me enseñó a crecer.
Solo, sólo y solamente quiero que sepas que te quiero.
Pero TÚ, TÚ que eres increible. TÚ te mereces más.
©ÁngelaNG
No hay comentarios:
Publicar un comentario